A la hora de elegir tu primer micrófono, lo primero que debes decidir es si quieres uno con conexión USB o XLR. El tipo de conexión determina cómo lo vas a configurar, qué equipo adicional necesitas y cómo podrás ampliar tu configuración con el tiempo.
En este artículo se explica cómo funciona cada tipo, cuáles son sus puntos fuertes y qué necesitas para una configuración XLR, para que puedas elegir el punto de partida adecuado para el streaming, los podcasts, las reuniones o la grabación.
| Característica | USB | XLR |
| Conexión | Se conecta directamente al ordenador | Se conecta a una interfaz de audio, que a su vez se conecta al ordenador |
| Se necesita equipamiento adicional | Ninguno | Interfaz de audio y cable XLR |
| Configuración | «Plug and play» | Algunos componentes que hay que conectar y configurar |
| Ruta de actualización | Para actualizarlo, hay que cambiar el micrófono completo | Cambia el micrófono o la interfaz por separado |
| Varios micrófonos | Uno por configuración en la mayoría de los casos | Añade tantos como tenga tu interfaz de entradas |
| Ideal para | Cómo empezar rápidamente con una configuración de un solo micrófono | Configuraciones que tienes previsto ampliar o perfeccionar |
Un micrófono USB reúne todo en un solo dispositivo: la cápsula que capta tu voz, un preamplificador que amplifica la señal y un convertidor que la transforma en audio digital que tu ordenador puede interpretar.
Por eso la configuración es tan sencilla. Conecta el micrófono a un puerto USB, selecciónalo como fuente de entrada y ya estás listo para hablar. No hay que buscar controladores ni hay aparatos adicionales en tu escritorio.
Los micrófonos USB también han avanzado mucho en cuanto a calidad de sonido. El Wave:3 MK.2, por ejemplo, procesa tu voz directamente en el propio micrófono mediante Wave FX, aplicando efectos como la ecualización y la compresión antes incluso de que la señal llegue al ordenador.
Un micrófono XLR emite una señal analógica a través de un cable XLR de tres pines. No dispone de convertidor propio, por lo que necesita una interfaz de audio: un dispositivo independiente que amplifica la señal y la convierte en audio digital para el ordenador.
El conector XLR lleva décadas siendo el estándar en estudios y en el sector de la radiodifusión. Se trata de una conexión balanceada, lo que ayuda a rechazar las interferencias incluso en tramos de cable largos, y es compatible con prácticamente todos los micrófonos profesionales fabricados en el último medio siglo.
La contrapartida es que un micrófono XLR nunca funciona por sí solo. La interfaz es un componente imprescindible de la cadena y desempeña un papel fundamental en el sonido de tu configuración y en sus posibilidades.
El USB tampoco te impide acceder a funciones avanzadas de enrutamiento. Wave Link es compatible con cualquier micrófono, ya sea USB o XLR, y si utilizas Wave Link sin un micrófono Wave, el programa te guía paso a paso por la configuración.
Una configuración XLR consta de tres elementos imprescindibles, además de un aspecto que hay que comprobar.
1. Un micrófono XLR
Los micrófonos XLR se dividen en tres tipos principales: dinámicos, de condensador y de cinta. Los micrófonos dinámicos son menos sensibles y tolerantes en salas sin acondicionamiento acústico. Los de condensador captan más detalles, pero también más ruido ambiental de la sala. Los micrófonos de cinta ofrecen un sonido suave y natural muy apreciado en los estudios, pero son delicados y necesitan mucha ganancia limpia, lo que hace que sean menos habituales en las configuraciones habituales para streaming o podcasts.
2. Una interfaz de audio
La interfaz es el puente entre el micrófono y el ordenador. Proporciona ganancia, convierte la señal a formato digital y, por lo general, permite la monitorización a través de una salida de auriculares. Para un solo micrófono, el Wave XLR MK.2 gestiona la ganancia, la conversión y los efectos integrados en un único dispositivo compacto. Si utilizas dos micrófonos, por ejemplo, para un podcast con un copresentador, el Wave XLR Pro añade una segunda entrada XLR y permite controlar cada uno de ellos de forma independiente.
3. Un cable XLR
Un cable XLR estándar de tres clavijas conecta el micrófono a la interfaz. Cualquier cable de buena calidad sirve; la longitud depende de la disposición de tu mesa.
4. Alimentación fantasma (solo micrófonos de condensador)
Los micrófonos de condensador necesitan alimentación fantasma de 48 V para funcionar, que tu interfaz de audio suministra a través del cable XLR. Los micrófonos dinámicos y de cinta no la necesitan, y muchos micrófonos de cinta pasivos pueden resultar dañados por ella, así que mantén la alimentación fantasma desactivada a menos que tu micrófono la requiera. Nuestra guía sobre cómo funciona la alimentación fantasma y cuándo activarla explica todos los detalles.
Nota: Algunos micrófonos dinámicos son conocidos por su bajo nivel de señal y necesitan más ganancia de la que una interfaz básica puede proporcionar con claridad. En nuestro artículo sobre los «Cloudlifters» y cuándo son necesarios se explica cómo saber si el tuyo es uno de ellos.
No hay respuestas incorrectas, solo opciones inadecuadas. Un equipo XLR que nunca terminas de configurar no sonará mejor que un micrófono USB que realmente utilices a diario, y si ya has superado las posibilidades que ofrece el USB, por muy sencillo que sea, no compensará las entradas que te faltan.
Sea cual sea la opción que elijas, el conector es solo una parte de la ecuación. La colocación del micrófono, la gestión de la ganancia y el procesamiento influyen en tu sonido en igual medida, y nuestra guía sobre cómo mejorar el sonido de tu micrófono aborda los aspectos fundamentales que se aplican a ambos.
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